jueves, 15 de junio de 2017

La calma

La calma. Siempre llega tras la tormenta, al menos eso dicen. ¿O es la tormenta la que llega tras la calma? Supongo que depende de la perspectiva, como aquello de ver el vaso medio lleno o medio vacío, o aquello de matar para salvar a gente o dejar morir a gente para no matar a nadie.  Es curioso, ¿no? Es curioso que, dependiendo del punto de vista, una acción pueda ser considerada justicia o crimen, bondad o piedad, una buena acción o una atrocidad.
Allí había calma, eso estaba claro, aunque no lo estaba tanto si era previa o posterior a la tormenta. Se miraron. Sentados en aquel rincón apartado del mundo, observando la naturaleza, todo parecía tan pacífico que por un momento eran capaces de olvidar la realidad, ese mundo que se iba a pique tan precipitadamente. ¿Por qué nadie era capaz de hacer lo que ellos estaban haciendo? ¿Por qué nadie podía pararse apreciar el mundo a su alrededor?
Llevaban un rato en silencio, como si pronunciar un mínimo sonido pudiera romper toda la paz del lugar. Ella entornó una sonrisa, una de esas sonrisas tristes, y él cogió su mano y la estrechó con dulzura. Las lágrimas a punto de brotar de sus ojos, contenidas a duras penas, mientras la brisa balanceaba sus cabellos. Era hora de volver, ambos lo sabían. Ella le apretó la mano, como si eso le diera fuerza para no llorar, pero una lágrima se escapó a su control y se deslizó lentamente por su mejilla. Él se levantó y se alejó con tranquilidad. Ella se quedó allí parada, contemplando el paisaje mientras el llanto se apoderaba de ella y las nubes iban cubriendo el cielo. «Te echaré de menos» susurró.

«Te echaré de menos» susurró de nuevo mientras abría los ojos en su cama. Le echaba de menos. La calma llegaba cada noche en sus sueños, cuando recordaba aquel pacífico lugar y le veía. La tormenta volvía siempre al amanecer, cuando despertaba y veía que su hijo nunca volvería. 

2 comentarios:

  1. No sabía yo de esta faceta tuya de escritora...Lo haces genial! Me ha encantado ❤

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  2. Es hermoso, un muy sentido relato donde se percibe esa calma y esa tormenta de manera encontrada como los mismos sentimientos.
    Me ha gustado mucho tu relato amiga Jessica es maravilloso, saludos que tengas un lindo día.

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