lunes, 6 de julio de 2015

¡Charlotte, Charlotte! Le rendez-vous

Eran las siete de la tarde. Te vi salir de la cafetería desde la lejanía. Quedaban aún treinta minutos para la hora que me habías indicado, pero no podía contener las ganas que tenía de verte. Sentía que debía postrarme ante ti. Sí, Charlotte, ya sé que ahora suena completamente tonto y alocado, pero algo me decía que debía ser así. Me fui en la otra dirección, temiendo que si iba en la misma que tú pensases que era un loco que te seguía y acudieses a la policía. A las siete y media te estaba esperando en las escaleras de la entrada principal del teatro. ¡Oh, cómo ansiaba verte de nuevo! Cuando apareciste con tu maravilloso vestido amarillo creí ver el sol brillando en mitad de la noche. Te acercaste y me susurraste tu nombre. Charlotte… ¡oh, Charlotte!
No sé cuánto tiempo tardó mi boca en cumplir las órdenes que mi cerebro le enviaba, pero debió ser una eternidad. Finalmente, con una voz extraña y entrecortada que distaba de ser la auténtica, logré decir «David». Me extendiste tu mano y la estreché con la mayor delicadeza que pude, como si temiera que fuese de porcelana y se rompiese al ejercer una mínima fuerza. «¿Por qué en la puerta del teatro?» te pregunté. Miraste al edificio y, antes de que me lo dijeras, obtuve la respuesta. No hacían falta palabras, tus ojos hablaban por sí solos. Brillaban, resplandecían al ver ese edificio y me di cuenta de que era tu sueño. Tenía que haber imaginado que una belleza de tal magnitud no estaba hecha para la mera contemplación de unos pueblerinos, ibas a ser una gran actriz.
No sé cuánto tiempo pasamos hablando en la puerta del teatro. Bueno, en realidad eras tú quien hablaba y yo me limitaba a escucharte. Tu voz parecía sacada del mismo paraíso, era como el canto de las sirenas que hipnotizan y atraen a los marineros y yo, yo me sentía como uno de esos pobres desgraciados que no pueden evitar saltar al agua y morir ahogados. Me contaste que trabajabas como camarera porque tenías miedo a intentar ser actriz y fracasar, y porque tenías miedo a la reacción de tu padre quien no era ningún espíritu celestial, aunque eso lo descubriría algún tiempo más tarde. Por mi parte yo te animaba a hacer lo que deseases, pues creía que un ángel tenía sus alas para volar, no para quedarse en tierra. Me mirabas como si fuese un pobre iluso que no sabía cuán dura podía ser la vida y quizá tuvieras razón. Nos despedimos un rato más tarde con la promesa de que nos encontraríamos de nuevo y me diste un beso en la mejilla. Jamás olvidaré la sensación de tus gruesos y cálidos labios rozando suavemente mi piel por primera vez. ¿Sabes eso que dicen de que los enamorados sienten mariposas revoloteando en sus estómagos? Así me sentía cada vez que estaba contigo y te juro… ¡ay, Charlotte! Te juro que jamás he vuelto a sentir algo similar a lo que tu sola presencia me hacía sentir. Nunca me había sido tan feliz como aquella noche. Nos alejamos en direcciones contrarias, yo soñaba despierto. Aquella noche al meterme en la cama no estaba seguro de si quería dormir, pues temía que si lo hacía cuando me despertase todo hubiera sido un sueño.

A la mañana siguiente el sol brillaba con mucha fuerza, me levanté de la cama con la esperanza de que el día previo hubiera sido real y con la firme intención de ir aquella tarde a la cafetería para poder volver a verte y sentarme en la zona que tú atendías. ¡Cuál fue mi sorpresa al llegar a la cafetería y ver que no estabas! Por un momento creía que estaba loco y me había imaginado todo. Me dirigí a Margarita y le pregunté por ti. Me respondió que no habías aparecido en todo el día y que tampoco habías avisado. Mi primer pensamiento en ese instante fue que debería haberte acompañado hasta tu casa, que no eran horas para que una muchacha tan joven y guapa fuese sola por la calle. Creí que te había pasado algo horrible y me culpaba por ello. 

3 comentarios:

  1. Que bonito!!! espero que lo continúes, porque me encantó y me he quedado con la intriga :))
    Un beso grande!!

    S.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Samantha :)
      A partir de ahora subiré todos los lunes un fragmento de esta historia. Va a dar para bastante, por eso he creado una sección en el blog exclusiva para ella.
      Un beso!

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  2. Muy bien esa segunda parte y muy bien el cliffhanger del final. A seguir! :-)
    Voy a poner un enlace en el grupo. A partir de ahora voy a compartir con vosotros mis apuntes de un curso de narrativa que hice el año pasado. A ver qué os parece..
    Un beso!

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